
Catequesis
EL AGUA BENDITA Y EL AGUA DE LOURDES:
En esta catequesis descubrimos el significado del agua bendita y su relación con el Bautismo, la fe y la gracia de Dios. También aprendemos a distinguirla del agua de Lourdes y a comprender el sentido espiritual que tiene el agua en el mensaje de la Virgen.
El agua bendita y el agua de Lourdes
El agua bendita es un signo sencillo y muy querido por el pueblo cristiano. A simple vista parece solamente agua, pero cuando la Iglesia la bendice, se convierte en un signo sagrado que nos ayuda a disponer el corazón para recibir la gracia de Dios.
El agua bendita nos recuerda, ante todo, la gracia del Bautismo. Por el Bautismo fuimos lavados del pecado, unidos a Cristo y recibidos como hijos de Dios. Por eso, cada vez que nos hacemos la señal de la cruz con agua bendita, podemos renovar interiormente aquella gracia primera: recordar que pertenecemos al Señor, que estamos llamados a vivir como hijos suyos y que nuestra vida tiene un destino de Cielo.
Pero el agua bendita no es magia. No actúa como un objeto poderoso por sí mismo, ni debe ser usada con superstición. Su valor está unido a la fe, a la oración de la Iglesia y a la confianza en Dios. Cuando la usamos con un corazón creyente, nos ayuda a pedir la protección del Señor, a rechazar el mal, a purificar nuestras intenciones y a volver a Él con humildad.
También puede usarse en la casa, en la oración personal o familiar, en momentos de dificultad, de enfermedad, de temor o de acción de gracias. No porque el agua tenga una fuerza propia, sino porque, al ser bendecida por la Iglesia, se convierte en un signo sagrado a través del cual Dios actúa.
En un santuario dedicado a Nuestra Señora de Lourdes, el agua tiene además una resonancia especial. En Lourdes, uno de los mensajes centrales fue la invitación a beber y lavarse en la fuente. Bernardita obedeció, aunque al principio no entendía. Escarbó en la tierra, apareció el agua, y desde entonces esa fuente quedó unida a la historia espiritual de Lourdes. Pero el agua de Lourdes no es magia. Es agua común. Por eso, en presencia del agua, quien sana es Dios, por la intercesión de la Virgen y la oración de los cristianos. El agua es un signo humilde, una ocasión en la que Dios puede tocar el corazón y despertar la fe.
En este sentido, conviene distinguir: el agua de Lourdes es un signo de fe unido a la Virgen, a la oración y a la confianza en Dios; el agua bendita, en cambio, es el agua que ha sido bendecida por la Iglesia. Si se desea usar el agua de Lourdes como agua bendita, puede pedirse a un sacerdote que la bendiga.
